viernes, 18 de diciembre de 2009

Adviento: Isabel y María unidas en el Espíritu


Lucas 1, 39-45
María ha encendido la lámpara de la confianza y del Amor.
Con su SÍ a ser la madre de Jesús, cambió el destino de la humanidad. Y estaba muy contenta. Por eso cuando recibió la maravillosa noticia, no pudo guárdasela para ella sola. Y se puso enseguida en camino para ir a servir y ayudar.
Una de las cosas que hizo fue ir a ver a su prima Isabel que también esta embarazada... y era muy mayor. Estuvo unas semanas con ella, y así le ayudaba a limpiar la casa, a hacer la comida... pero también tuvieron tiempo para hablar de Dios.
Imagina que te pasa a ti... que, sin esperarlo, suena el telefonillo del portero automático, y escuchas la voz de tu mejor amigo. Seguro que tu corazón da un brinco de alegría: “¡Qué
sorpresa!" exclamamos. Y si nos dice:
"Subo ahora a verte" volvemos a saltar de alegría, y esperaremos impacientes a que suba el ascensor, para poder saludarle y darle un fuerte abrazo.
Pues Jesús, el mejor amigo... ya está a punto de llegar... Casi ha cogido el ascensor porque la Navidad está muy cerca.
María tiene abiertas de par en par las ventanas de su corazón. Así la inmensa claridad de Dios iluminarla con fuerza. Está preparada para la llegada de su Hijo... porque dedica su tiempo a ayudar a los demás.
¡Viendo a María también nosotros podemos aprender a servir a los demás!

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